En las tareas organizativas jugaron un
destacado rol soldados y clases sobrevivientes de las acciones de San
Juan y Miraflores, cuya experiencia era clave para el levantamiento de
fuerzas militares. Tal es el caso del
cabo
Tomás Láinez,
que jugó un rol decisivo en el levantamiento de fuerzas guerrilleras en
las alturas de Colca, quien luego tendría un papel capital en el
desarrollo de las movilizaciones antiterratenientes, muriendo fusilado
calumniado por bandolero el 2 de julio de 1884 en la plaza Huamanmarca
de Huancayo.

La inmolación de los Tres Héroes Sicaínos, ocurrida en la Plaza
Huamanmarca de Huancayo, el 22 de abril de 1882, constituye un hito en
la historia, como otros, en el grandioso marco de la Campaña de la Breña,
dirigida magistralmente por el General Andrés Avelino Cáceres Dorregaray,
con su valeroso ejército de la Resistencia Nacional y la participación
insoslayable de los indómitos breñeros y los guerrilleros del Valle del
Mantaro.
Al amparo de la documentación
histórica oficial, a los escritos de los hijos sicaínos y más aún a la
trasmisión oral de nuestros abuelos y excelentes profesores, traemos a
nuestra memoria el recuerdo de algunos antecedentes que proyectados al
presente, nos permitirán comprender a cabalidad la real dimensión de lo
acaecido y sobre todo el rol histórico que el futuro nos reserva como
herederos directos de aquellos mártires y héroes de la patria.

y las guerrillas en la margen derecha
del Mantaro
Cáceres, luego de su primera
victoria en Pucará el 5 de Febrero de 1882, se dirige a Izcuchaca camino
a Ayacucho. El día 7 de febrero desde esa localidad, Cáceres encomienda
al Teniente Esponda, que también había peleado en Pucará, dirigirse a
los pueblos de Colca, Chongos Alto y Huasicancha para luego llegar a
Chongos Bajo, Chupaca y Sicaya -su tierra natal- con la finalidad de
organizar las guerrillas en los pueblos de la margen derecha de] Mantaro
con el propósito de hacer resistencia ante la eventual invasión de los
chilenos a esos pueblos.
Gavino Esponda cumple la tarea de
fomentar las guerrillas en los pueblos de Chongos Alto y Huasicancha con
la ayuda del Sargento Primero Tomás Laines quien queda como jefe de esa
zona, para luego pasar a Colca a cumplir igual misión.
Días más tarde pasa a Chongos Bajo,
Chupaca y Sicaya. En Chongos Bajo las guerrillas quedan al mando del
Coronel Ceferino Aliaga; en Chupaca se nombra en cabildo como jefe de
los guerrilleros al Gobernador Manuel María Flores (Los emponchados del
Cunas). Finalmente, en Sicaya queda organizado el "Batallón Libres de
Sicaya" compuesto por tres grupos bajo el mando del Coronel Vicente
Samaniego.
El corte del puente de Mejorada en
Pilcomayo
Se sabía que los chilenos
invadirían el 18 de abril a los pueblos de la margen derecha del Mantaro,
por tres frentes o divisiones; uno de los cuales dirigido a los pueblos
de la zona norte hasta Jauja al mando de CmI. Gutiérrez, el segundo
dirigido a los de Pilcomayo, Chupaca, Sicaya, Orcotuna y Ahuac al mando
del Crnl. Robles y una tercera división hacia los pueblos de
Huacrapuquio, Chongos Bajo e Iscos al mando del CmI. Barahona.
Ante este plan de ataque, los jefes
de las guerrillas sicainas el 17 de abril planean inutilizar el puente
de La Mejorada (Hoy La Breña), para lo cual encomiendan tan delicada
misión a los experimentados armeros hermanos Eulogio y Nicéforo Leyva.
Casi a la media noche del día 17, desde un improvisado cuartel en
Pilcomayo, los hermanos Leyva se aprestan a cumplir con la tarea
encomendada de cortar el puente colgante, a cuya tarea se ofrece
voluntariamente ...
,
niño aún de 13 años cuyo ofrecimiento fue denegado a primera instancia,
pero a su insistencia aceptan su decisión.
Con combo y cincel se dirigen al
puente en medio de la oscuridad, tratando de realizar la acción con el
mayor cuidado, a fin de no alertar la vigilancia chilena que se
encontraba en la otra margen del río. Tomando el cable principal que
sostenía al puente, le aplicaron certeros golpes de combo y cincel para
luego ceder y caer sobre el río Mantaro. Es entonces cuando la patrulla
enemiga se pone en alerta y comienza una descarga nutrida de fusilería
contra los que habían derribado el puente. Los valerosos hermanos Leyva
y el niño Gutarra luego de cumplir la misión, escapan de las balas
enemigas, rampando al ras del suelo hasta llegar al punto de partida.
Retornaron cansados, sudorosos y nerviosos, aparte de codos y rodillas
maltratados y sangrantes.
Ya puestos a salvo, el niño Gutarra
narró: "Fueron golpes precisos de combo y cincel y el puente se vino
abajo". El Coronel Vicente Samaniego, luego de escuchar la versión
de Gutarra los congratuló y puso de relieve lo siguiente:
"Este gran muchacho nos acaba
de dar
una gran lección de hombría madura, de como
rayarse los cojones desde temprana edad".
De esta manera los sicaínos daban
otro golpe a los chilenos, ya que los hermanos Leyva, el niño Gutarra y
los jefes de las guerrillas habían cumplido un plan trazado. Ese mismo
día el puente Chongos corría igual suerte y pocos días antes, el puente
de Huaripampa había sido destruido por los guerrilleros de esos lugares.
Pese a todo ello el ejército
chileno, el día 18 por la mañana comienza a invadir la margen derecha
del Mantaro, cometiendo una serie de abusos y crímenes como el caso del
Coronel Teodoro Peñaloza, su madre Andrea Arauco y su doméstica
Candelaria Briceño, en la hacienda de Huamancaca Chico, como venganza
por el corte del puente, sospechando que él era el autor de dicha acción.
y el Batallón "Libres de Sicaya"
El día 18 de abril al amanecer,
tropas chilenas fuertemente armadas y en gran número comenzaron a
invadir a los pueblos de la margen derecha del río Mantaro, librándose
entre Pilcomayo, Sicaya y Chupaca algunas escaramuzas con las fuerzas
guerrilleras que comandaba el Coronel Vicente Samaniego Vivas.
Justamente, en las pampas de Huyuycán y Pirataco se desarolla una de las
acciones de armas donde sobresale el valor de la mujer sicaína en la
figura de Joaquina Avila quien con mantilla y fusil en mano arenga a las
huestes patriotas del Batallón "Libres de Sicaya", con estas palabras:
¡Adelante valientes sicaínos!,
morir defendiendo nuestra patria
es más glorioso que permitir en Huancayo
la presencia del enemigo invasor".
El desigual enfrentamiento dio como
resultado algunas bajas en los peruanos entre los que se encontraban
Felipe Esponda (Hermano de Gavino), el Sargento lro. Alejandro Castillo,
vencedor de Tarapacá, Joaquina Avila y sus tres hijos, Higinio Chihuán,
Manuel Cuadros, Bacilio Jiménez, Félix Lazo, Pablo Maraví, entre otros.
Día 22 de Abril, Gloria para los
Hijos Sicaínos
La noche del 18 de abril, luego del
enfrentamiento con los chilenos en Huayuycán y Pirataco, el Coronel
Vicente Samaniego Vivas y los Capitanes Tomás Gutarra Solís y Enrique
Rosado Zárate, así como el Teniente José Gavino Esponda Tassa, acuerdan
dirigirse a Chongos Bajo para unirse a las fuerzas del Coronel Ceferino
Aliaga y reforzar a los emponchados del Cunas, para el ataque final del
día 19.
A la media noche de aquel mal día
18, camuflados con poncho y macora, cuando precisamente se aprestaban a
cruzar el puente Viso sobre el río Cunas, en el límite de Pilcomayo y
Huamancaca Chico, fueron sorprendidos por una patrulla chilena que al
darles la voz de ¡Alto quien vive! cayeron prisioneros del enemigo, y
luego de aplicarles fuertes torturas para que delataran los planes
guerrilleros, son trasladados al cuartel Chacabuco de Huancayo. Después
de un juicio sumario, parcializado e injusto, un Consejo de Guerra los
condenaron a morir fusilados, excepto el Tnte. Esponda que se encontraba
herido.
Del juicio antes mencionado, así
como de la ejecución misma queremos resaltar algunos hechos muy
importantes:
Cuando Vicente Samaniego era
interrogado y se le ofrecía salvar la vida a cambio del rendimiento y
sometimiento del Batallón "Libres de Sicaya", inmediatamente él contestó:
"Nosotros como ellos debemos
morir peleando,
ustedes harían igual viendo su suelo mancillado".
Después del juicio, el RP José
María Ráez, los confiesa y luego se inicia la marcha final hacia el
sacrificio. Rosado en una muestra de valentía, al momento de salir de su
celda, frente a la guardia hizo escuchar por primera vez su voz sonora
con estas palabras:
Era una mañana despejada del día 22
de abril de 1882, con un sol radiante y la antigua calle Real de
Huancayo, sería el testigo final de la marcha, desde el Cuartel
Chacabuco hasta la plaza Huamanmarca (Hoy Centro Cívico). Llegaron antes
a la plaza Constitución ante una muchedumbre que asistía inerme y
cautelosa. Al saludo de un jefe chileno, el mismo oficial levantando el
puño exclamó:
Finalmente ya en la plaza
Huamanmarca, que estaba rodeada por 800 soldados enemigos, un jefe
chileno hizo la advertencia de que al primero que tomara la palabra en
favor de los sentenciados, se les pasaríaa por las armas. Circunstancias
finales muy difíciles para los sicaínos; en esos momentos, Rosado
dirigiéndose al Teniente Esponda -liberado de ser fusilado- le dice:
"Teniente Esponda,
entregue este poncho a mi querida hermana
Santosa y dígale que he muerto.
fusilado en defensa de la patria".
Nueve soldados son escogidos de una
compañia para conformar un pelotón de fusilamiento; un soldado chileno
intenta sentarlos y vendarles los ojos y es entonces que Rosado, sacando
fuerzas de flaqueza, protesta ante este hecho y exclama:
"¡Un peruano no muere sentado
ni vendado,
sino de pie y descubierto.
Quedan otros como yo que
sabrán vengar mi sangre.
¡Viva el Perú!... ¡Muera Chile!"
Palabras finales que fueron
acalladas por la descarga enemiga que cayeron en los varoniles pechos de
tres patriotas sicaínos, convertidos desde aquel glorioso día en Héroes
de la Patria